Defensor y promotor del Paisaje Cultural Cafetero

Defensor y promotor del Paisaje Cultural Cafetero

Luis Fernando Ramírezfue elegido como EL COLOMBIANO Ejemplar en la categoría Turismo-Persona en 2008.</strong>

“Eso en Europa es otro cuento, acá no funciona”, le dijeron a Luis Fernando cuando le presentó la idea a una entidad nacional de turismo: crear un programa para convertir las fincas cafeteras del Quindío en atractivos turísticos que les permitieran a los turistas alojarse en ellas y vivir la experiencia de esta cultura.

En esa época, hace unos treinta años, el departamento aún no tenía la vocación turística por la que hoy es reconocido. Recuerda Luis que no existía una secretaría y apenas había una oficina pequeña que gestionaba otros temas, pero entre ellos el café no era protagonista.

Pero él estaba obstinado con su idea, la cual conoció cuando estaba estudiando un máster en Turismo en España. Allí escuchó –”porque no existía aún el internet ni tampoco lo incluía el pensum”– que en Francia algunos establecimientos agropecuarios estaban abiertos al público para que los visitara y se hospedara en ellos, en una experiencia inmersiva.

Para saber si la propuesta tenía acogida, realizó una encuesta con empresarios del café en los doce municipios quindianos, así pudo elaborar un mapa de la infraestructura disponible. Luis Fernando, por aquellos días, era director del Fondo Mixto de Promoción del Quindío, por tanto conocía del potencial turístico que su plan podía tener.

Tras evidenciar, mediante la encuesta, que los encuestados estaban interesados en la idea, invitó a algunos a un desayuno y allí se las presentó: su propuesta era que los turistas visitaran el Quindío, se hospedaran en las fincas y fuesen atendidos por los propios caficultores, que se involucraran con su cultura y sus tradiciones.

Del no en Bogotá al sí en su región

Ramírez supo transmitir sus intenciones a las autoridades del departamento, que le avalaron la propuesta, pero él quería contar también con el apoyo de las entidades nacionales de turismo.

Su amigo Mario Gómez, quien había sido electo por segunda vez como gobernador del Quindío (fungió como tal entre 1992 y 1994) y conocía no solo de su cariño por el departamento sino de sus conocimientos en el sector, lo respaldó y lo designó como secretario de Turismo –un cargo nuevo en esa administración–, con lo cual Luis tuvo la oportunidad de incluir su plan en el programa de gobierno.

Ya posesionado, Luis viajó a Bogotá con la premisa de contar su idea a algunos entes del sector y obtener apoyo, pero la respuesta no fue la esperada.

Sin embargo, el gobernador le dijo que siguieran adelante, y que se consiguiera el apoyo de la empresa privada local, lo cual consiguió con la Cámara de Comercio y con el Comité de Cafeteros, que lograron que a cada finca cafetera pudiera recibir un millón de pesos para adecuar sus instalaciones y convertirse en un referente turístico.

Luis recuerda que el programa comenzó con dos fincas, que hospedaron el primer año a 315 visitantes; para el segundo año ya sumaban 24 fincas y más de 3.286 huéspedes, y la cifra siguió creciendo. Hoy, el departamento contabiliza más de 1.000 alojamientos rurales y cerca de 1.500.000 turistas anuales, que le reportan ingresos promedios diarios de 250 dólares (cerca de un millón de pesos) por persona a la región.

El programa creado por Luis fue la punta de lanza de la dinamización del turismo en el Quindío, que se potenció con la inauguración, en 1995, del Parque Nacional de Café, y posteriormente otros atractivos como Panaca, el Jardín Botánico, entre otros. Además, se posicionaron algunos municipios como referentes del Eje Cafetero pero también del país, como Salento, Filandia, Quimbaya, Calarcá, entre otros.

Luis celebra lo conseguido por cuanto afirma que los beneficios para los caficultores les han permitido compensar las épocas flacas en generación de ingresos por la producción del grano, que ha tenido picos altos pero también bajos, que suplen a través del turismo.

Esta es solo una parte de la historia que se cuenta de Luis, un abogado que se ha convertido en un defensor del Paisaje Cultural Cafetero –declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco–, y que además del impulso que le dio al turismo rural en el Quindío ha participado en otros hitos, como la creación del tradicional Desfile del Yipao en Armenia. Un colombiano cuya defensa del patrimonio cultural de su región da ejemplo.

Una vida fomentando el turismo en su departamento

Luis Fernando, en su trayectoria profesional, ha sido promotor departamental de artesanías, director de Fomento y Turismo de Armenia, del Fondo Mixto de Promoción del Quindío, de la Casa de la Cultura de Armenia, de la Sociedad de Mejoras Públicas, secretario de Cultura, Artesanías y Turismo del Quindío, gerente de Congresos y Agroturismo en Armenia, profesor de Marketing Turístico y director del Programa de Administración de Empresas Ecoturísticas de la Escuela de Administración y Mercadotecnia del Quindío Secretario de Turismo y Cultura del departamento, y concejal de Armenia.

Foto: Alexis Múnera

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