La Sinfónica Eafit, “la orquesta deseada”

La Sinfónica Eafit, “la orquesta deseada”

La orquesta recibió el premio EL COLOMBIANO Ejemplar en 2001 en la categoría Cultura-Institución.

Cuando recibió el premio EL COLOMBIANO Ejemplar en 2001 en la categoría Cultura-Institución, la Sinfónica Eafit apenas completaba su primer año de funcionamiento. Sin embargo, su aparición resultó un bálsamo para la escena musical en Medellín, que reclamaba propuestas de este tipo, pero especialmente para una ciudad que entre 2000 y 2001 tuvo más de tres mil muertes violentas por año.

“La orquesta deseada”, recuerda haberle leído la maestra Cecilia Espinosa al crítico musical Rafael Vega Bustamante cuando escribió su primera columna sobre esta institución.

Espinosa, quien hace parte del grupo fundador –junto a los maestros Jaime Uribe y José Luis Camisón, y la directora ejecutiva Hilda Olaya– y quien aún permanece en ella, recuerda que en ese primer año tuvieron la “audacia” de hacer el montaje del musical Jesucristo Superestrella, una ópera rock que caló entre el público joven, un golpe de opinión, un gancho que encumbró a la Sinfónica al encuentro de su sello distintivo y de calidad.

Fue importante el respaldo que recibieron de parte de la universidad, fruto de su interés en apoyar una propuesta sinfónica y que se hizo evidente en el proceso de escogencia de sus integrantes y en las alianzas establecidas con conexiones internacionales para posicionarla como referente en su campo en el país.

Coincidió, además, con la primera promoción del programa de música de Eafit, en 2002, que le dio fuerza a la propuesta y brindó oportunidades para que muchos de los egresados pudieran ejercer su profesión en la orquesta.

José Luis Camisón, violinista principal y fundador, hace énfasis en la importancia que la orquesta ha tenido no solo desde el plano musical, sino desde su rol cultural dentro de la sociedad antioqueña y colombiana. “Tiene una programación activa, interesante, que convoca a mucho público, y sobre cuyas actividades como conciertos y temporadas gira una minieconomía que beneficia a músicos, a teatros, a muchas personas”.

Para Cecilia Espinosa es difícil escoger algunos de los momentos claves de la orquesta en estos años; todos, dice, han tenido su importancia y su nivel de afecto según los músicos o el público, pero no olvida cuando han llenado el Teatro Metropolitano en distintas presentaciones, o tener como invitados a músicos de la Filarmónica de Berlín, a maestras como Blanca Uribe o Teresita Gómez, o los maestros Jorge Luis Prats, Andrés Orozco-Estrada o Francesco Belli; algunos, incluso, han querido repetir, y lo han hecho.

El pasado respalda a la orquesta, el presente es complejo por las circunstancias actuales, pero el futuro, en palabras de Espinosa, se vislumbra muy prometedor.

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