Hablar de cambio climático desde hace 50 años

Hablar de cambio climático desde hace 50 años

Este geólogo y geofísico fue nombrado como EL COLOMBIANO Ejemplar en la categoría Medio Ambiente-Persona en 2016.

A sus 86 años, José A. Lozano (la “A” es de Abigail pero desde que estaba en el colegio firma con la inicial y, además, en la referenciación internacional le suena mejor el José A.) vive lejos del mar, su adoración desde que era estudiante de la Universidad Nacional, por una afección de su esposa Consuelo. Desde Girardot, Cundinamarca, donde reside hoy, añora aquellas jornadas en las que lo tenía cerca para contemplarlo, mimarlo, pero especialmente analizarlo.

La defensa de la vida marina en los océanos ha sido su obsesión, el origen de infinidad de estudios que ha hecho en su carrera y con los cuales ha pretendido elevar la discusión del impacto que tienen las acciones humanas en su conservación y protección.

Obtuvo el título de Ph D. en Geología Marina en Columbia University, Nueva York, y se convirtió en el primer geólogo colombiano en conseguirlo, pero no fue suficiente para él: también dice haber sido el primer autor nacional en ser publicado en la famosa revista científica Science. En realidad, lo hizo como coautor junto a otras 35 personas –él, el único latinoamericano además– con el estudio The surface of the Ice Age Earth (La superficie de la Tierra de la Edad de Hielo), durante la ejecución de Climap, un proyecto de investigación de los años setenta y ochenta para producir un mapa de las condiciones climáticas durante el Último Máximo Glacial, hace 18.000 años.

Ya entonces su preocupación por el efecto que tenía la actividad humana en las condiciones del planeta era latente.

Un adelantado

“En esa época tratábamos de predecir el futuro, yo mismo calculé cuándo iba a ser la próxima glaciación. Esa fue mi tesis en el doctorado, calcular la temperatura de la superficie del océano con radiolarios (un grupo de protozoos marinos, silíceos y holoplanctónicos, que son organismos unicelulares microscópicos). Ya otros lo habían hecho con foraminíferos (otro grupo de organismos de similares características), pero yo fui el primero en hacerlo de ese modo”, sostiene José A.

Este tolimense –nacido en Cunday– tuvo la fortuna de compartir experiencias junto a Sir Nicholas Shackleton, geólogo inglés, paleoclimatólogo especializado en el Período Cuaternario, nombrado Lord de Inglaterra por sus excepcionales trabajos relacionados con las oscilaciones climáticas en distintas eras de la Tierra y quien fue coautor de su tesis en Columbia University.

Los logros profesionales de José A. no alcanzan a ser listados en tan corto espacio, pero podrían mencionarse algunos: coordinador del Departamento de Geología, jefe de las secciones de Geología Aplicada y Oceanografía, coordinador del Grupo de Investigaciones Oceanográficas de la Facultad y miembro del Comité de Posgrado de Biología Marina, todos en la Universidad Nacional.

Además, fue director del Instituto de Investigaciones Marinas de Punta de Betín –Invemar–, en Santa Marta, y se vinculó a la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Ha sido miembro de la Sociedad Colombiana de Investigadores y Científicos, de la Sociedad Colombiana de Geología, de la Sociedad Colombiana de Geólogos y Geofísicos del Petróleo, y de la Asociación Colombiana de Geólogos Egresados de la Universidad Nacional.

En un libro publicado por la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, se escogieron los nombres de más de 500 académicos que han hecho parte de la entidad desde su fundación en 1936, de los cuales solo seis fueron reconocidos en una categoría especial por haber dejado huella en su oficio: uno de ellos fue José A., un orgullo que a sus 86 años celebra con un ánimo muy marcado.

Cada premio, cada reconocimiento lo valora con entusiasmo, aunque él quisiera que cada logro trascendiera a través de su mensaje con el que promueve la conservación y la protección de los océanos, a los que les ha dedicado tantos años y que cada vez ve más deteriorados por las actividades humanas que lejos están de tener la sensibilidad que él le ha profesado a la vida marina.

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