Jorge Barón ha recorrido veinte veces el país con su show

Jorge Barón ha recorrido veinte veces el país con su show

El ícono de la televisión nacional obtuvo EL COLOMBIANO Ejemplar en la categoría Turismo-Persona en 2005.

Al repasar sus 73 años de vida, Jorge Barón cree haber logrado casi todo lo que se propuso en los 59 años de carrera en los medios de comunicación –52 de ellos en la televisión–.

Quizás lo más notorio ha sido haber recorrido casi veinte veces el país con El show de las estrellas, visitando cerca de 800 municipios en todos los rincones de la geografía, aunque hubo dos frustraciones con las que tuvo que convivir: no haber sido diplomático de carrera, ya que soñaba con ser embajador en algún país, y haber visto cómo a un sueño que tuvo la firma tan solo le faltó un sello: tener a Michael Jackson en su programa.

“Todos los artistas que he querido presentar en mi programa siempre han estado, pero hace unos años quisimos hacer un programa con Michael Jackson, teníamos todo organizado pero a último momento se frustró”, recuerda Barón.

La gestión estaba hecha. En 1993, y en alianza con los empresarios Raúl Velasco –mexicano, conductor de Siempre en domingo, fallecido en 2006– y Hugo López –argentino, mánager de Luis Miguel, quien murió en noviembre de ese 1993 –, el Rey del pop se presentaría en México, Venezuela y Colombia.

No era la primera vez que este trío de empresarios se unía para presentar artistas internacionales en estos países, así reducían costos. Eran tiempos distintos, recuerda Barón, cuando sin internet, parabólicas ni satélites, los cantantes y las orquestas acudían a la televisión para exponerse ante sus fans.

Pero el plan se truncó y por motivos logísticos, además de otros compromisos, Michael Jackson siguió de largo rumbo a Argentina, el primer país que el Rey pisó en Sudamérica.

Embajador a su manera

Jorge Barón nació en Ibagué pero tras terminar el bachillerato migró a Bogotá con el ánimo de estudiar Derecho Internacional, ya que su sueño era ser embajador, diplomático de carrera.

Se inscribió en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, “la única que tenía facultad de diplomacia”, pero no obtuvo el cupo; optó entonces por cursar Derecho en la Universidad Externado, con tan mala suerte que por una decisión de la institución fue “acomodado” en la nueva carrera de Economía. Hizo solo un semestre, porque el dinero no le alcanzó para seguir y, la verdad, no era su plan continuar por ese camino.

Quiso entonces ser embajador a su manera y usó los medios de comunicación como plataforma para conseguirlo. Comenzó en la radio, pero la televisión sería su escenario predilecto. Lo demás es una historia que refleja los 52 años de operaciones de su programadora, Jorge Barón Televisión, con la cual ha convertido cada uno de sus shows en propiedad intelectual nacional.

Con Embajadores de la música colombiana tuvo la fortuna de recorrer muchos países siendo vitrina del folclor nacional, pero ha sido El show de las estrellas el que más satisfacciones personales le ha brindado.

“Hemos transitado este medio tan difícil con entusiasmo y ganas, con el anhelo de servirle a la comunidad y al país, realizando conciertos por todo el territorio nacional llevando alegría, entretenimiento, un mensaje de paz y solidaridad a todos los sitios a los que llegamos”, declara Barón.

“Misión cumplida”

El 29 de junio, el presentador celebró sus 73 años. Ese día le pidió a Dios que le diera fuerzas y salud “para seguir haciendo mi labor hasta el último momento”. Debido a la pandemia, sus jornadas de grabación se encuentran suspendidas, pero antes de que iniciara la emergencia, cada show implicaba una ardua y extensa labor. Junto a las cerca de 250 personas que lo acompañaban debía completar viajes que a veces se prolongaban por varios días; en ocasiones tomaban un avión, luego un transporte terrestre, y a algunos lugares solo llegaban por medios fluviales. Al regreso era igual.

“A mí me tocó transitar por las carreteras de Colombia en los momentos más críticos de violencia, a veces pasábamos hasta por cinco retenes, de la Policía, de la guerrilla, de los grupos insurgentes, de todos los actores armados. Todo eso nos tocó vencer para llegar hasta el último rincón del país”.

En algunas poblaciones las habitaciones de los hoteles no bastaban para albergar a todo su personal, en otros ni siquiera había agua potable por las condiciones de pobreza extrema en que habitaban, pero Jorge Barón decía presente, así le tocara armar su campaña en un potrero porque no existía la infraestructura adecuada. En todos, sin excepción, lo recibían “con mucha alegría, desde el aeropuerto hacen caravanas. Era algo muy grato ver a quince o veinte mil personas en algarabía por más de doce horas”.

Al regresar de cada viaje cerraba la puerta de su casa y, cuando por fin tenía un instante de soledad, reflexionaba y decía: “Misión cumplida”

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