De trasplantes, bienestar y calidad de vida con el San Vicente de Paúl

De trasplantes, bienestar y calidad de vida con el San Vicente de Paúl

La Unidad Renal del hospital fue la ganadora de la categoría Ciencia y Tecnología-Institución en la edición de 2000.

La escena era conmovedora, recuerda el cirujano de trasplantes de la institución, Jaime Ramírez. La fecha no la tiene clara, pero fue un hecho reciente. A la Unidad Funcional de Trasplantes del Hospital San Vicente Fundación, en Rionegro, llegaron un par de hermanos, uno necesitaba un riñón y el otro estaba dispuesto a cedérselo en donación. La familia entera los acompañaba, vestía camisetas con sus fotografías estampadas y portaba bombas de celebración. Había un motivo: se estaba regalando vida.

Fue algo tan emotivo y bonito, menciona Ramírez, que en su memoria está marcado como un hecho significativo en su trayectoria en esta institución, en la que al año se hacen hasta cien trasplantes de este órgano, como ocurrió en 2020.

El Hospital San Vicente Paúl se ha destacado desde hace muchos años como pionero en este tipo de intervenciones y así fue reconocido en 2000 con el premio EL COLOMBIANO Ejemplar en la categoría Ciencia y Tecnología-Institución, el cual fue recibido por su director en esa época, Julio Ernesto Toro.

Han pasado tantas cosas en estas dos décadas después de ese reconocimiento que han enaltecido el valor de este servicio para la sociedad. El director de la Unidad Funcional de Trasplantes, Luis Guillermo Toro, y el cirujano Jaime Ramírez, calculan que desde 2000 han habido 500 trasplantes de hígado, más de 100 de páncreas y una veintena de intestinos –la institución efectuó el primer trasplante de este tipo en el país, todos con “altos estándares de calidad y excelentes resultados en la sobrevida del paciente y del injerto”.

Lo anterior ofrece una dimensión de la trascendencia de su papel en nuestra sociedad. “Es satisfactorio ver cómo hay pacientes que llegan con enfermedades renales crónicas con diálisis, pegados a una máquina para poder vivir, y con el trasplante recuperan su vida normal”, afirman los especialistas.

La donación, un acto de amor

Son dos las fuentes de órganos para los trasplantes: donantes vivos y cadavéricos (por muertes encefálicas y cerebrales como traumas por accidentes). Paradójicamente, dadas las restricciones de la movilidad que han estado vigentes en la pandemia, las donaciones por la segunda variable han disminuido, por lo cual la institución ha incentivado este acto con la campaña Somos Uno, concientizando a la sociedad sobre la importancia de regalar vida a quienes lo necesitan.

Esto, dicen los galenos, “es ser un colombiano ejemplar. Una persona que da la vida por los demás, que con su generosidad le regala bienestar al otro para que seamos una mejor sociedad”.

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