Una fundación con muchos secretos para contar

Una fundación con muchos secretos para contar

Esta institución fue la ganadora de EL COLOMBIANO Ejemplar en la categoría Cultura en 2012.

La historia es reciente. Luego de poco más de cuatro años sin acceder a la zona rural del municipio por cuestiones de orden público, la Fundación Secretos para Contar regresaba a Ituango. Aunque sus colaboradores hacían una revisión de las condiciones de ingreso a la zona, se habían ganado el “derecho de paso” con las comunidades asentadas en la región al repartir libros, tal y como lo han hecho en todo el territorio antioqueño desde hace 17 años.

Vanesa Escobar, directora de Educación, lideraba la comitiva que llegaba a visitar al resguardo indígena Jaidukama, después de recorrer un trayecto de nueve horas y media a caballo y atravesar un bosque profundo con una niebla espesa, previo a un viaje de dos horas en automóvil desde el casco urbano del municipio hasta el corregimiento de La Granja.

La expectativa con la que los recibieron, recuerda Escobar, les generó todo tipo de emociones positivas. Para la entrega de los libros, un profesor acompañaba a la Fundación en la traducción al dialecto embera. El título escogido fue Los secretos de los animales, que entre otros temas aborda el comportamiento de estos al conseguir una pareja.

Cuando la directora le solicitó al profesor que les tradujera el título del libro, este se negó. “No lo puedo hacer”. “¿Por qué?”, lo cuestionaron. “Es que los secretos son brujería acá”. Escobar le insistió: “Entonces dígales las curiosidades de los animales”.

Al socializar el contenido con las comunidades, surgió la pregunta de cómo habían conquistado los hombres a las mujeres. Una mencionó que con flores, otras citaron más ejemplos, pero llegó el turno de la mayor del grupo, quien llamó al traductor y le solicitó que les dijera a las demás que “estaban muy de buenas, porque a mí me conquistaron a golpes”.

Su historia

Isabel Cristina Castellanos, directora de Relacionamiento, cuenta que el objetivo de la Fundación Secretos ha sido generar experiencias educativas para transformar el corazón, la mente y el entorno de los hogares campesinos, llegando a esa población rural dispersa en la Antioquia repartida en los 125 municipios donde no hay acceso fácil a una biblioteca o una casa de la cultura.

La fundación ha tenido proyectos en otras regiones como el Chocó y Cesar, pero su foco ha sido el territorio antioqueño.

“Fomentamos la lectura y el desarrollo de programas educativos pensados y diseñados para poblaciones rurales. Aportamos al mejoramiento de su educación con estrategias y proyectos que contribuyen a la permanencia de las familias campesinas en sus regiones”, sostiene Castellanos, quien ha estado presente a lo largo de la historia de Secretos para Contar.

Ella recuerda que en los comienzos de la fundación, el libro era un objeto ausente en muchos hogares rurales de Antioquia. La única relación que las personas tenían con la lectura era mediante un volante, un periódico que terminaba envolviendo un alimento o un recetario.

Entonces además de conseguir libros en donación, la entidad le apostó a crear un proyecto editorial que fabricara contenido dirigido a los miembros de los hogares campesinos, explorando sus gustos y afini dades para entregarles material que fuera de su interés.

Hasta 2020, la fundación había entregado 6.637.027 libros, entre colecciones, material pedagógico para maestros y títulos en general. Además, en el proyecto editorial se han impreso cerca de 240.000 unidades en los cuatro libros que conforman cada colección.

Alianza por la Educación Rural

Desde 2017, la fundación lidera esta estrategia a la que se han unido entidades públicas y privadas, y que ejecuta prácticas en contextos rurales por medio de metodologías fundamentadas en las pedagogías activas y la dotación de materiales de apoyo a las escuelas.

En total han sido cerca de 210 mil familias las que se han visto beneficiadas con esta alianza en más de 4.200 veredas visitadas, La estrategia comprende intervenciones con los maestros de las escuelas rurales, concertadas con los jefes de núcleo o el secretario de educación de cada municipio y con las familias directamente en las zonas donde habitan para que el mensaje tenga alcance y trascienda.

Estas son solo algunas de las acciones que desempeña una fundación a la que no le importa el camino a recorrer con tal de que su mensaje llegue a cada rincón del territorio antioqueño y que ninguno de sus habitantes se quede por fuera del conocimiento y el aprendizaje, que es universal.

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