La escuela de fútbol Sarmiento Lora, seres humanos antes que deportistas

Escuela Sarmiento Lora

La escuela de fútbol Sarmiento Lora, seres humanos antes que deportistas

La escuela del Valle del Cauca fue la ganadora de EL COLOMBIANO Ejemplar en 2002, en la categoría Deporte-Institución.

Si los cálculos no le fallan, el gerente deportivo Alberto Granados hace cuentas de que cada año son más de 1.200 personas, entre niños y jóvenes de 4 a 17 años y jugadores élite, los que hacen parte de los programas formativos y competitivos de la Escuela de Fútbol Carlos Sarmiento Lora, en sus sedes de Cali y Tuluá.

Una institución que desde 1984 es un ícono del deporte en el Valle del Cauca y ha trascendido a nivel nacional e internacional, tanto por sus logros deportivos como por el impacto social de sus actividades. EL COLOMBIANO Ejemplar reconoció este trabajo en 2002, al concederle este premio en la categoría Deporte-Institución.

El fútbol colombiano tiene mucho que agradecer a la escuela, pues de ella han surgido talentos como Óscar Córdoba, Faryd Mondragón, Miguel Calero, Mario Yepes o Fastuno Asprilla, y recientemente otras figuras como Carmen Rodallega.

Pero el gerente Granados valora la formación humana que les brindan a los deportistas, pues el objetivo principal no es que lleguen a ser futbolistas profesionales, de hecho muy pocos lo logran para la cantidad de jóvenes que reciben, pero sí médicos, ingenieros, panaderos… o padres de familia. “El deporte es una herramienta para conseguir ese fin social que tenemos como institución. A través de esta formación buscamos que sean personas disciplinadas que marquen diferencia en su comportamiento en la sociedad respecto a otras que no tienen este tipo de oportunidades”, destaca Granados.

Testimonios

El exfutbolista Óscar Córdoba, multicampeón con la Selección Colombia y el Boca Juniors de Argentina, recuerda de su paso por la escuela la posibilidad de formarse como deportista pero a su vez crecer con valores sociales, morales, éticos, y con ello ir fortaleciendo sus habilidades en la cancha.

“Nos enseñaban que no solo se trataba de aprender a parar un balón sino de agradecer, de saludar a los demás. Yo llegué a los 12 o 13 años, y evidencié cómo esta escuela quiere al país y al Valle del Cauca, y su éxito no es cuánto se va a ganar en la transferencia de un jugador, sino cuánto recibirá por la formación de un colombiano ejemplar”, señala Córdoba.

La futbolista Carmen Rodallega, integrante de la Selección Colombia, valora el acompañamiento que recibió en la escuela para fortalecer sus competencias deportivas, pero por encima de ello el aspecto personal.

“Yo soy una vivencia clara del trabajo que hace la escuela, me brindaron todas las herramientas para formarme como persona y como futbolista, tratan bien al ser humano, a quienes no tienen la oportunidad les permiten estudiar una carrera; y a nivel competitivo buscan siempre que uno tenga las mejores condiciones para destacarse”.

La escuela, un ícono del deporte colombiano.

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