El folclore del Caribe viaja por el mundo

El folclore del Caribe viaja por el mundo

La Banda Departamental de Baranoa, Atlántico, ganó en la categoríaInfantil-Persona en 2004.

Cuando Lucía Thomas hacía parte de la banda, a la que ingresó cuando tenía unos ocho años, los desplazamientos más lejos que recuerda haber hecho junto al grupo desde Baranoa, en el departamento del Atlántico, fueron a San Pelayo, en Córdoba, a La Guajira, a Bucaramanga y una presentación en la Feria de la Chinita, en Maracaibo, Venezuela, la primera vez que cruzó una frontera, aunque fuera más cerca que ir a Bogotá.

Hoy, a sus 29 años, ya graduada como abogada, ve cómo esa misma banda de la que hizo parte durante once años, y que tuvo el honor de representar en la entrega del premio EL COLOMBIANO Ejemplar en la edición 2004 –junto al director y fundador Hilton Escobar–, es aclamada en distintas partes del mundo, desde Disney, en Orlando, EE. UU., al que han visitado en cuatro ocasiones, hasta Corea del Sur, entre otros países que han presenciado en vivo uno de los grupos icónicos del folclore del Caribe colombiano.

Lucía ha sido una entre los más de 8.000 atlanticenses que Escobar calcula han transitado por las filas de la banda desde que fue creada en 1995. Y aunque muchos de ellos han seguido recorriendo el camino musical, su fin ha sido el de entregarle a la sociedad seres humanos disciplinados y formados en valores que, sin importar su destino, representen bien a su municipio y a su comunidad.

La entrega del reconocimiento, recuerda Escobar, coincidió con una gira nacional que los condujo por Bogotá, Medellín, Santa Marta, Cartagena y Barranquilla. Fue una sorpresa ver su nombre entre los postulados, más por provenir de un periódico lejos de su territorio, una muestra de que su mensaje y su trabajo habían trascendido la localidad y tenía eco en otros lugares del país.

“Fue algo alentador que nos dio mucha fuerza para llegar a lo que hoy somos”, afirma Escobar.

A recorrer el planeta

La banda comenzó como una agrupación local que convocaba a niños y jóvenes de instituciones educativas oficiales del departamento que tuvieran vocación musical y quisieran iniciarse en este campo.

Sus actividades, rememora el fundador, las financiaban con las ventas de pasteles y el dinero que recogían en bingos y rifas, con ayuda de padres, amigos, familiares, conocidos. Todo el que se quisiera sumar.

Con el talento de los niños y jóvenes, y el espíritu de Escobar y de quienes lo acompañaban en la entidad, lograron que esta fuese acogida por el gobierno regional como una banda departamental. Con ello consiguieron acceder a recursos públicos que les otorgaba la Gobernación y se convirtieron en representantes del Atlántico.

Luego su crecimiento no paró. De recorrer los pueblos de la región comenzaron a traspasar fronteras y a ser partícipes de eventos tales como la Cumbre de las Américas de Cartagena y la coronación de la Señorita Colombia en 2012, la despedida del Papa Francisco en 2017, entre muchos eventos de índole nacional en los que su música y su jolgorio han sido protagonistas.

Pero quizás su logro más importante ha sido el de consolidar una estructura física y administrativa alrededor de sus actividades. La banda cuenta en la actualidad con una sede en Baranoa, en un terreno de quince hectáreas donde han desarrollado a su alrededor varias unidades de negocio con las cuales sostienen sus actividades y complementan los recursos públicos que le brinda la Gobernación.

“Tenemos un restaurante, un estudio de grabación, una orquesta y una big band comerciales que trabajan en eventos y clubes, otra orquesta de vientos y una banda sinfónica de niños, además de que estamos construyendo una concha acústica que tendrá capacidad para treinta mil personas, con apoyo del Gobierno nacional y de la empresa privada”, acota Escobar.

Todo un proyecto en el que han establecido convenios y alianzas para fortalecerse como una propuesta local y regional de turismo musical, recogiendo experiencias de sus participaciones en cumbres como la Fitur 2019 en Madrid, a la cual asistieron.

De paso han creado una fundación, Banda de Baranoa, con la que están formando musicalmente a más de mil niños y les dan trabajo a madres cabeza de familia en sus unidades de negocio.

“Nos convertimos en una industria cultural autosostenible”, cierra Escobar. Todo un ejemplo de superación y compromiso con su gente, que supo dar con la nota indicada

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