Alpina cambió su imagen y su esencia

Alpina cambió su imagen y su esencia

La empresa ganó EL COLOMBIANO Ejemplar en la categoría Economía-Institución en 2012.

En 2020 se cumplieron los 75 años de fundación de Alpina, pero no se celebraron. Creyeron, con razón, que las circunstancias globales no se ofrecían como escenario idóneo para festejar una fecha tan especial.

En cambio, señala su directora ejecutiva Cristina de la Vega, lo que hicieron fue ponerse al servicio del país, entendiendo que su labor como empresa productora de alimentos lácteos era fundamental para garantizar la seguridad alimentaria de la población, y con mayor énfasis en las personas más vulnerables a las medidas restrictivas que tomaron las autoridades para evitar los contagios.

“Todas las semanas nos llamaban desde las autoridades de Gobierno a preguntarnos cómo estaban nuestros inventarios, en especial de leche larga vida, para que la gente pudiera tenerla mientras estaba guardada por las cuarentenas”.

Al tiempo que en sus plantas se aceleraron los procesos de producción para que la comida llegara de forma oportuna a los centros de distribución y de consumo de La Guajira al Amazonas, en las oficinas sus directivos entraron en un ejercicio de introspección en el que, a la vez que analizaban cómo seguían operando para enfrentar la coyuntura y cuidar a sus empleados, se preguntaron, a propósito de sus 75 años, cómo podían darles fuerza a sus valores corporativos. Además de cambiar su imagen externa querían revisar su esencia interna.

Un compromiso profundo

“Quisimos darles fuerza a nuestros valores y principios, pero no lo hicimos solos, sino que quisimos entender a nuestros públicos de interés, conversamos con ellos y conocimos cuáles eran sus expectativas para adaptarnos a las nuevas realidades del mercado, las cuales son relevantes para los consumidores”, señala la directora ejecutiva.

En ese sentido, la empresa estableció 18 compromisos de sostenibilidad enfocados en la protección del campo y el desarrollo rural, con el propósito de ser una “compañía ganadera responsable y con cero deforestación en 2025”.

Dichos compromisos están alineados con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en el Acuerdo de París 2015 con miras al 2030. Esto ha sido avalado por organizaciones como Rainforest Alliance y The Nature Conservancy, firmas certificadoras que avalan y verifican el cumplimiento de los requisitos para que las organizaciones puedan ser reconocidas como ambiental y socialmente responsables en sus gestiones y operaciones.

Alpina trabaja por ser una empresa plástico neutro, quiere decir que, entre otras acciones, tienen la intención de reducir el número de toneladas de plástico que ponen en el mercado con sus productos, reincorporando ese plástico en sus cadenas de producción, para lo cual vinculan a sus proveedores y fomentan la reutilización del material desechable que es recogido.

“La meta es que a 2022 debemos recoger la misma cantidad de plástico que la que ponemos en el mercado”, afirma Cristina de la Vega. Esto implica el desarrollo de unos procesos colaborativos con sus grupos de interés –no solo los proveedores–, porque el reto es de todos, incluyendo a los consumidores.

Diversidad e inclusión

Una de las áreas en las que Alpina se ha enfocado en su estrategia corporativa es en el establecimiento de programas de diversidad e inclusión en un espectro amplio que incluye mujeres, comunidades Lgbtiq+, jóvenes, madres cabeza de familia, personas mayores, en el que no haya “ningún tipo de segregación”.

En la actualidad, la mitad de sus equipos directivos está compuesta por mujeres y el 80 % de los cargos de liderazgo son ocupados por talento interno que ha sido formado para que desarrolle esas habilidades. Hoy Alpina genera en el país cerca de 4.200 empleos directos. La empresa, además, fomenta el modelo asociativo y tiene vinculadas a 72 asociaciones de pequeños ganaderos que benefician a cerca de 2.900 familias. Este modelo también se está replicando con hogares productores de frutas.

Otros cambios que anunció la directora ejecutiva tienen que ver con su portafolio, en el que de ser una organización de la industria láctea han ampliado su alcance; a finales de 2020 fue adquirida Boydorr, una compañía de productos de nutrición avanzada, y la productora de arepas Don Maíz, dándole así fuerza al holding que vienen consolidando desde 2018.

“Más que renovar, seguimos siendo los mismos, nuestro ADN son la humildad, el respeto, la transparencia, la integridad y la responsabilidad, pero profundizamos e incluimos con más fuerza los valores sociales, de preocupación por el otro, de corresponsabilidad, de trabajar en conjunto para buscar soluciones”, cierra de la Vega.

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