Proartes

Proartes

• Esta institución, ganadora de El Colombiano Ejemplar, es sinónimo de arte.
La cultura nos iguala. En ella caben todas las manifestaciones, todos los pueblos… Todas las condiciones sociales. “Es la herramienta que nos une”, dice Amparo Sinisterra de Carvajal, una mujer que le ha brindado la mitad de su vida a la Asociación para la Promoción de las Artes (Proartes), de Cali, institución ganadora de El Colombiano Ejemplar, en Cultura.
“Son 26 años de trabajo continuo”, en los que ha eludido, “con imaginación, los saldos morados -no en rojo- porque hacer cultura cuesta”, agrega esta ex directora de la desaparecida Colcultura.
En 1979, acompañada de Leo Feldsberg, un melómano de origen judío y “caleño por adopción y corazón” y de Bernardo Garcés Córdoba, recogió 20 millones de pesos entre 20 empresarios de la ciudad con la idea de crear un fondo, de carácter privado, que se dedicara a la promoción y desarrollo de la cultura.
Proartes inició labores en una estrecha oficina del piso 8 de la cámara de Comercio y hoy ocupa una restaurada sede, patrimonio arquitectónico de los vallecaucanos, en el centro de la ciudad, donde funcionó la Alcaldía, la Gobernación y la Universidad Santiago de Cali.
“Hicimos camino al andar”, dice Mariana Garcés Córdoba, hija de uno de los fundadores y actual directora Ejecutiva, por considerar que, pese a las dificultades que ha enfrentado la ciudad (narcotráfico, conflicto armado y crisis económica) “nunca suspendimos el Festival Internacional de Arte de Cali”, la primera tarea de Proartes, una vez se instituyó como fondo, en 1983.
“Reanudamos los festivales que tanto beneficio le trajeron a la ciudad en la década de los 60”, pero con un criterio multidisciplinario y descentralizado (es bienal y se convoca la primera quincena de septiembre).
“Siempre hay un eje conceptual”, pero el festival ofrece música, teatro, poesía; “es decir, todas las disciplinas” para hacer de la cultura una fiesta incluyente, “en la que participan todas las instituciones que tengan que ver o promuevan el arte”.
El último, celebrado en septiembre pasado, tuvo la participación de 10 países, “con espectáculos como la Opera de Pekín (China), el Coro de San Petersburgo (Rusia) y muestras teatrales de Bolivia, Chile y Ecuador”, agrega la directora Ejecutiva.

La mezcla

El festival revela el trabajo de la cultura colombiana, con producciones propias, algunas de gran envergadura, que se mezclan con obras foráneas de amplio reconocimiento. Proartes es hoy mucho más que el festival. Es sinónimo de cultura, porque no sólo ofrece un amplio portafolio de servicios sino que maneja la Orquesta Filarmónica del Valle de Cauca.
Su sede es una muestra de diversificación. Allí está la biblioteca infantil Rafael Pombo que dirige su trabajo, con talleres de lectoescritura, a las escuelas de la comuna 3, un sector popular de Cali. “De viernes a lunes tenemos funciones de cine independiente”, dice Sinisterra de Carvajal, en formato de 35 milímetros y en una sala con capacidad para 70 personas.
También hay dos salas de exposición, “donde hemos mostrado los trabajos de importantes artistas nacionales y extranjeros”, y un auditorio al aire libre, “de manera que, con mucho esfuerzo, pero sobre todo con el concurso de la empresa privada (que aporta el 70 por ciento de los recursos) funcionamos casi todo el año”.
Ahora, ambas, tanto Sinisterra de Carvajal como Garcés Córdoba, andan comprometidas con el coro y la orquesta infantil de Desepaz, una zona marginal y de alto riesgo. “El objetivo es que el niño aprenda con el instrumento en la mano”, cuenta Garcés Córdoba, de ahí que los maestros sean los integrantes de la Orquesta Filarmónica.
El sueño de estas dos mujeres es consolidar los proyectos, pero pensando en grande, “porque la mayor apuesta es montar producciones propias y de mucho poder”. Y a decir de la crítica, parece que están cerca, pues en octubre pasado, Proartes deleitó con Cascanueces, una obra que mezcló teatro, ballet y a la Orquesta.
Ambas saben que “cualquiera que trabaje la cultura aporta a formar ciudadanos integrales”, sobre todo, colombianos ejemplares.