Héctor Mora acercó el mundo

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Héctor Mora acercó el mundo

• Con sus 1.240 documentales mostró culturas de 107 países
Su nombre es toda una institución en el mundo del turismo. Con su programa de televisión, El Mundo al Vuelo, Héctor Mora trajo a los colombianos cultura e historia de más de 107 países, a través de 1.240 documentales.
Muy niño recorrió en varias oportunidades el río Magdalena, junto a su padre. Y luego se contagió de país como jefe de prensa de la Cámara de Representantes. Allí le picó el bicho del periodismo documental y desde entonces, hace unos 30 años, su único sueño, hecho realidad, ha sido recorrer el mundo para mostrar aquello que los turistas no alcanzan a ver y, al mismo tiempo, llevar un pedacito de Colombia a los lugares más recónditos.
En su oficina, en Bogotá, cada rincón, cada detalle, habla de sus correrías por el mundo. En un costado, una tela hecha a mano , convertida en cuadro, recuerda su encuentro con la Madre Teresa de Calcuta, en la India.
“Esa ha sido una de las experiencias más gratificantes. Durante tres días la seguí a misa, a las cuatro de la mañana, para lograr la entrevista. Pero ella estaba en retiros espirituales y no me hablaba. Cuando lo hizo me dijo tres palabras: venga el sábado”. Y así fue. Tres días a su lado para conocer cómo sacaba niños de los botes de basura, cómo atendía a los enfermos…
En fin, miles de personajes, algunos famosos, otros simples ciudadanos del mundo, con los cuales Héctor conoció lugares que ni siquiera figuran en los mapamundi.

Bitácoras de viaje

Y 30 años montado en un avión, con 7.400 horas de vuelos internacionales, están consignados en 26 diarios que escribió y que guarda como tesoro en su archivo personal, así como varios de los documentales que realizó.
Sus vivencias también están plasmadas en tres libros: Haciendo maletas, A dónde ir y Leyendas para viajeros, que son una guía de orientación para quienes comienzan la aventura de viajar.
Claro que su memoria es la mejor aliada para recrear lo que ha sido su vida.
Y una inmensa sonrisa aparece cuando habla de sus encuentros en el mundo con colombianos, “especialmente, los paisas, que están en todas partes”.
En Estocolmo, por ejemplo, encontró a una señora que vende y exporta hojas de plátano. “Convenció a los suecos con el cuento de que en esas hojas se preserva mejor el pescado”. O aquel otro antioqueño que vende lechona con palillos en Kioto…
A quien ha recorrido el mundo tantas veces, que ni sabe cuántas, le resulta apasionante los paisajes de la Polinesia Francesa y la tranquilidad espiritual que da estar en el Tíbet, país al que tuvo que esperar 12 años para visitar porque “allí no entraba nadie”.
De Colombia conoce casi todo, menos Valledupar y Puerto Inírida. “Aunque he sido invitado a esas ciudades, no he tenido la posibilidad de ir por diversas razones”, dice sin mayores titubeos.
Este hombre, que estudió Periodismo y Derecho, casado con Cecilia Ramírez y padre de Héctor y Andrés, reconoce que su vida ha sido todo un privilegio. Y aunque hoy no vive con las maletas empacadas, en su corazón sabe que con sus ojos, su cuerpo y su mente trajo un pedacito del mundo a los colombianos como pionero de los programas de turismo en televisión.
Héctor tiene muy claro que cuando se sale al mundo exterior, “ese sueño de viajar no termina nunca”.