El Barón de la Televisión

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El Barón de la Televisión

• Jorge Barón muestra paisajes de las diversas zonas del país.
A la televisión, Jorge Barón entró por la cocina. Esto es lo que dice él, sonriendo, cuando habla de su vida en la pantalla chica, es decir, de su vida.
Por la cocina, porque cuando llegó a Bogotá, Juvenal Betancur lo llevó a presentar un espacio llamado Cocine de primera con Segundo.Ingenioso nombre que usaba el del cocinero Segundo Cabezas.
Había llegado a Bogotá hacía unos meses, procedente de Ibagué, de donde es oriundo, con la intención de estudiar “diplomacia”. “Desde niño soñaba con llegar a ser embajador”. Pero, en breve, los diez mil pesos que había ahorrado en varios años, producto de la venta de publicidad de sus espacios radiales Fin de Semana con la Nueva Ola, en La Voz del Nevado, y Buenas Noches Juventud, en Ondas del Tolima, se esfumaron y debió decirle adiós a su estudio en la Universidad Externado y buscar trabajo… obviamente en la radio.
Llegó a la Voz de Colombia, emisora de música popular instrumental que dirigía Julio E. Sánchez Vanegas.
Andando los días, Sánchez comenzó su programa de televisión Concéntrese y dejó la emisora. Juvenal Betancur la tomó en arriendo y nombró a Barón director.
Todo este tiempo soñaba con fundar su propia programadora. Había visto, tiempo atrás, cómo hacía Julio para comercializar la suya y había encontrado que era igual a como él mismo lo hacía con sus programas radiales en Ibagué. Se atrevió a licitar para hacer Cocine a su gusto, un espacio que remplazaría al primero, o sea, el de Segundo, sin pagarle a ningún cocinero sino invitando a los de los mejores restaurantes. El primer día lo acompañó Celia Cruz, quien promocionó un concierto ayudando a cocinar y cantando.
El 24 de mayo de 1969, a las 4:30 p.m. comenzó el Show de Jorge Barón y su Estrella Invitada -primer nombre del legendario programa, y con él, la programadora.
Embajadores de la Música Colombiana fue otro espacio en el que Jorge Barón, durante 25 años, difundió los aires folclóricos del país. Al desaparecer, El Show incorporó sus objetivos: fomentar el talento nacional y mostrar los paisajes de las diversas regiones.

Paisaje e identidad

Hace algunos años, el Show de las Estrellas dejó los estudios. La idea de realizarlo cada vez en una población diferente fue de uno de sus hijos, Jorge. Le surgió en buena hora, pues sirvió para superar la crisis que atravesaban la programadora, tras la irrupción opulenta de los canales privados.
Jorge Barón ha visitado más de 500 localidades. No importa que algunos sitios sean de difícil acceso y para llegar deba valerse de avión, auto, lancha y mula. “Este año viajamos a Toribío, Cauca -comentó, sentado en la sala de juntas del octavo piso de su edificio en la carrera Séptima, de Bogotá-. A un kilómetro de donde teníamos el tablado había un combate entre guerrilla y ejército. El ruido de las ráfagas de metralla se oía más que la música. La multitud, agolpada frente a la tarima, no parecía inmutarse. Los del programa sí nos asustamos. Pensábamos que si una bala perdida o una pipeta alcanzaba a alguien, ¡Virgen santísima!, la tragedia sería inmensa. Le pedí a Dios que me iluminara, que me permitiera pronunciar palabras adecuadas para conseguir la calma. Pedí que cesara el combate y las armas se acallaron durante más de 14 horas que duró el concierto”.
Jorge no acostumbra alojarse en hotel alguno, sino en la casa de algún lugareño. Se baña con agua de río y totuma: “-yo sufro las incomodidades durante el fin de semana; ellos, permanentemente”.
Y además de llevar alegría, muestra paisajes naturales de selvas, ríos y montañas. También aprovecha para grabar aspectos problemáticos para presentarlos en su noticiero Telepaís, que emite “noticias positivas” y cuando presenta problemas, también adelanta campañas para solucionarlos.