Sócrates Herrera Valencia

Sócrates Herrera Valencia

Personaje ejemplar: Ciencia y Tecnología

Sócrates Herrera, inmunólogo de vocación

“Pensé que nadie se estaba dando cuenta de lo que estábamos haciendo. Este reconocimiento lo aprecio muchísimo por la manera como se da. Fue una gran sorpresa porque no tenía idea de la existencia del premio, lo digo con mucha pena. No he sabido quién me postuló, es una enorme satisfacción”, eso fue lo que dijo el inmunólogo Sócrates Herrera Valencia, al hablar del reconocimiento. Sócrates pareciera tener alma de gitano. Nació en el Líbano (Tolima), estudió medicina en la Universidad de Caldas, hizo el año rural en Villavicencio y se entrenó en Suiza en inmunología de malaria y otras enfermedades tropicales. Estas dos últimas experiencias, determinantes en la carrera de este especialista. “Mi carrera transcurrió sin pensar mucho en ciencia, ninguna de las especialidades en medicina me llamaba suficientemente la atención lo cual le genera a uno una crisis.

Lo que ocurrió fue que estuve haciendo el año rural en Villavicencio y allí hay cantidad de enfermedades tropicales, la más impactante era malaria y lo que me hizo cambiar de manera de pensar fue ver morir tantos niños con malaria y no poder hacer mayor cosa, o verlos morir a pesar del tratamiento”. Fue así como desde 1985 este inmunólogo llegó a Cali, a la Universidad del Valle para coordinar un centro de investigación con énfasis en el estudio de malaria en la Costa Pacífica colombiana. Allí empezó como instructor de inmunología, ascendió a cargos administrativos, pero unos años después se retiró. “Las universidades tienen como prioridad la docencia, la investigación es algo relativamente secundario y resulta que en muchas circunstancias hacer investigación de manera profesional debe hacerse como prioridad y en gran medida con exclusividad.

Hace dos años me retiré de la Universidad del Valle y me dediqué al centro de investigación”. De esa manera nació el Centro Internacional de Vacunas, con énfasis en el trabajo de vacunas contra malaria. El centro comenzó con apoyo de la Organización Mundial de la Salud, OMS, en el año 2000, tenía dos finalidades: hacer de manera profesional investigación en animales, principalmente primates, y una vez los proyectos hubieran madurado pasar a la investigación con las vacunas en humanos. Hoy Sócrates, director del centro, sigue trabajando de manera incansable, convencido de que en Colombia se puede hacer ciencia, bien hecha y por encima de todas las dificultades.