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Economía | Institución

Haceb: ¡Puro servicio!

Como ayudante de un taller eléctrico, José María Acevedo Alzate se ganaba, hace más de 70 años atrás, 5 pesos mensuales. Hoy, este hombre es el cerebro de una multinacional que vende 438.000 millones de pesos en electrodomésticos, les transfiere 80.000 millones de pesos en salarios y beneficios a 3.000 trabajadores y alimenta, en más del 50 por ciento, las arcas de un municipio como Copacabana.

Haceb se llama esta industria, cuyo éxito se debe a la capacidad de don José María para superar, con talento, las limitaciones que generalmente impone la pobreza.

Su calidad y gestión humana pueden verse en una organización con siete décadas sin conflictos laborales; en el 0,8 por ciento del personal que anualmente se retira de la empresa; en el promedio de antigüedad de 16 años; en los 103 ascensos realizados en 2010; en la convención colectiva para cuatro años; en los 536 colaboradores que allí han conseguido casa propia; en los 1,4 millones de pesos que, con prestaciones, gana en promedio un operario; y hasta en la fiesta anual, el último domingo de noviembre, que congrega a 7.500 personas de la familia Haceb.

Y cabe un detalle más: don José María sabe que su planta de producción podría ser más automatizada y productiva, pero él prefiere no acometer esa inversión que dejaría en la calle a por lo menos 1.000 personas.

Es que, como le dijo hace 12 años a Héctor Arango Gaviria, “Haceb es un patrimonio nacional para proteger y conservar”. Por tal razón don José María llamó al empresario para que le ayudara a transformar la empresa familiar, con una Junta externa en la que también están hoy Iván Hurtado, expresidente de Pintuco, y José Restrepo, expresidente del Éxito.

En ese plan de renovación se inscribe el nombramiento de Cipriano López González como gerente General, quien, como su antecesor, Darío Valencia Echeverri, sigue la línea de una dirección muy cercana al personal.

Arango Gaviria, presidente de la Junta, anota que para trabajar allí se requiere una buena dimensión humana, voluntad de servicio y un espíritu innovador.

Tan fuerte es la innovación que, según López, gracias a ella el 32 por ciento de las ventas corresponde a productos nuevos.

Eso vale. Además de los 30 millones de dólares que le meten a la moderna planta de neveras, del orden de 25 millones de dólares se destinan al desarrollo de novedosos artículos.

Ahí también se ve la mano de don José María, el hombre que, a sus 92 años, se actualiza a la velocidad del tiempo.