Alpina

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Economía, Institución Ejemplar

Alpina, un recorrido que empezó en leche

El principio de Alpina en Colombia fue una empresa difícil. Dos emigrantes suizos, después de pasar por Ecuador, se instalaron en Sopó, Cundinamarca, para empezar la tradición europea de los quesos maduros. Era 1945 y dichos productos no gozaban de mucha popularidad en el grueso de la población.

Los primeros 25 años fueron la consolidación de una empresa familiar. En 1970 el negoció tomó un viro nacional con la llegada de productos como el yogurt, kumis, arequipe, las bebidas finesse, la gelatina boggy y la leche. La Compañía amplió su alcance y adquirió en los años 80 las plantas de producción en Facatativá (Cundinamarca) y Chinchiná (Caldas).

Según un informe de la empresa, después de esto empezó el verdadero crecimiento y “Alpina se estableció en mercados internacionales a través de exportaciones e inició la comercialización de sus productos en Venezuela, Ecuador y Estados Unidos con un portafolio más diversificado”.

El vuelco de multinacional es inevitable y en 2008 se establece la Gerencia en Estados Unidos, “con el objetivo de acelerar el desarrollo de una operación local en ese país. Se crea el Instituto Alpina, dedicado a la investigación en nutrición y alimentación y la Fundación Alpina, resultado de nuestro compromiso con las comunidades”.

Y vino la modernidad en 2010 con la planta de Entrerríos, Antioquia, una de las más modernas procesadoras de yogurt de América Latina. En 2012 se inauguró la décima planta de producción, ubicada en Batavia, oeste del Estado de Nueva York en Estados Unidos

Alpina tiene operaciones industriales en Colombia, Ecuador, Venezuela, Estados Unidos y Perú, y presencia comercial en países de Centroamérica y el Caribe. Un recorrido inmenso para la primera multinacional de alimentos colombiana.