Una excusa para transformar vidas

Una excusa para transformar vidas

Fundación Buen Punto
Presidente Lucas Marroquín Olivera
Costa Pacífica

La Costa Pacífica cautivó con su belleza a Ryan Butta, un australiano que notó rápidamente el drástico contraste entre la riqueza natural y las precarias condiciones de vida de los habitantes de territorios como Chocó.

Por eso desde 2013 alzó la mano para aportar soluciones que buscan enlazar nuevas narrativas y creó la Fundación Buen Punto, con un club de surf dirigido a niños. En realidad, el deporte se convirtió en una excusa, pues aunque la magia de las aguas pacíficas es propicia para formar grandes profesionales en esta disciplina acuática, el objetivo principal es enseñarles a los participantes valores humanos que les sirvan como herramientas para transformar sus vidas y realidades.

“El poder formativo del deporte es nuestra razón de ser, esperamos que los valores con los que formamos a los niños sean evidentes en su vida. Somos ejemplares en el sentido que formamos no solamente buenos deportistas sino, sobre todo, buenas personas”, expresa Lucas Marroquín, director de la fundación.

Añade que cuando un niño se sube a una tabla de surf se siente como su atleta favorito, cuando hace un pase de rugby se refleja en sus ídolos, y lo que buscan es que mediante esa sensación que produce la práctica deportiva se abra la ventana para que ellos descubran su mejor versión y se vean como mejores seres humanos y ciudadanos.

Buen Punto recibe ayuda del sector privado, voluntarios, donantes y agencias de desarrollo nacionales e internacionales para realizar su misión que, seis años después de su creación, tiene otras prácticas deportivas incluidas como son el fútbol australiano y el rugby. La figura del entrenador es vital en la iniciativa social, de ahí que busquen personas capacitadas que puedan relacionarse adecuadamente con niños y jóvenes. “Somos firmes creyentes de que se enseña con el ejemplo y es muy importante que los profesores estén llenos de valores y cualidades humanas más que ser buenos atletas”, destaca Marroquín.

Sus proyectos que, además se realizan en zonas que fueron afectadas por el conflicto, no distinguen si un participante se encuentra en situaciones desfavorables, de exclusión o discapacidad, sino que propician espacios participativos y de encuentro en la región. El año pasado recibieron en Grecia un reconocimiento por parte de Peace and Sport Awards, premios que desde 2008 reconocen la labor de aquellos que a través del deporte contribuyen a promover la paz, el diálogo y el cambio social. Buen Punto se quedó con la categoría Deporte Simple.