Transformar, el verbo favorito de la Fundación Luker

Transformar, el verbo favorito de la Fundación Luker

Dice Pablo Jaramillo, el gerente de la Fundación Luker, creada hace 27 años por la Casa Luker en Manizales, que las palabras contribuir y ayudar les parecen demasiado “tibias” y que prefieren presentarse como una entidad que a donde llega, transforma. Lo hace desde cuatro frentes: la educación, el emprendimiento, el apoyo para la producción de cacao y la filantropía.

“Preferimos hacer menos cosas y en sitios más específicos para que nuestros recursos den la capacidad de hacer cosas más importantes y con mayor impacto”, dice Jaramillo. La educación y el emprendimiento son su foco principal. Lo son porque para la fundación, cuando una persona es educada y tiene principios de emprendimiento genera desarrollo para sí misma y para quienes la rodean.
¿Qué es ser una persona educada? Según Jaramillo puede haber muchas definiciones: habrá quienes piensen que es tener muy buenos modales, para otros será tener un posgrado o un doctorado, pero la fundación tiene su significado de acuerdo al objetivo transformador que se ha propuesto, que se basa en la reunión de tres características: contar con las habilidades básicas muy desarrolladas, obtener un título universitario y desarrollar competencias socioemocionales.
Sobre la primera, Jaramillo plantea que pareciera obvio decir que una persona debe saber leer, escribir y resolver problemas matemáticos básicos, pero “en Colombia la mitad de los niños en quinto grado no completan las tres”.
Respecto a la segunda característica, afirma que pasar por un buen colegio y obtener el título de bachiller no es suficiente para aspirar a opciones laborales significativas, y frente a la tercera, plantea que hoy en día muchos empresarios valoran más las llamadas habilidades blandas, y algunos trabajadores son despedidos no por temas relacionados con su área de conocimiento sino por la inadecuada gestión de sus emociones.
Para transformar esa realidad, la Fundación ha desarrollado varias iniciativas con las cuales se ha propuesto, en conjunto con las autoridades municipales de Manizales y otras entidades, que la ciudad tenga la mejor educación en los colegios públicos del país en los próximos cinco años.
Hasta 2021, en 53 colegios de allí se aplicó la metodología Escuela nueva, que si bien fue desarrollada para las secciones de primaria de instituciones educativas rurales, fue adaptada para lo urbano y de los grados primero a once. El propósito es reforzar las habilidades de lectoescritura y matemáticas en los estudiantes, y fortalecer las competencias de los profesores.
La fundación se inspiró en algunos métodos que han sido exitosos en otros países como Japón, Cuba, Finlandia e Inglaterra, y entre las estrategias aplicadas se decidió que los docentes más cualificados fueron ubicados en los grados inferiores, entendiendo que cada ser aprende a su velocidad y algunos estudiantes requieren de un acompañamiento más estrecho para adquirir sus conocimientos.
Para medir el impacto de este modelo, durante tres años se hizo una evaluación a la que invitaron como veedor al Banco Interamericano de Desarrollo. Quinientos estudiantes fueron intervenidos con la metodología y otros quinientos no. Los resultados fueron evidentes con la mejora en las habilidades educativas de los que hicieron parte de la prueba piloto y desde el año pasado la iniciativa se extendió a los 53 colegios públicos de la ciudad.

La entidad fue la ganadora de EL COLOMBIANO Ejemplar 2021 en la categoría Solidaridad-Institución.

MAS ACCIONES

La lista de proyectos liderados por la fundación para transformar la educación y el emprendimiento es extensa y cada uno ha tenido un gran impacto en comunidades incluso de otras zonas del país.
Junto a la Casa Luker, la fundación ejecutó un proyecto de intervención en las zonas donde la empresa matriz tiene sus plantaciones de cacao, como el Urabá antioqueño, Huila y Casanare.
Allí, con educación y emprendimiento, se creó un modelo de valor compartido en el que el cacao se transforma y se vende en el exterior con un margen más alto que el convencional. Ese valor agregado se reparte entre quienes hacen parte de la cadena de producción, elevando sus niveles de vida y permitiéndoles obtener mayores ingresos económicos.
Con el programa técnico “La universidad en tu colegio”, la fundación visita instituciones públicas y privadas y les pregunta a los estudiantes que inician el grado décimo ¿quién quiere estudiar gratis la universidad?
Con los que levanten la mano se inicia un proceso de dos años en los que, en las tardes luego de la jornada escolar, van a las universidades que hacen parte del convenio y en dos años obtienen su certificado en el área que hayan elegido. Este programa impacta cada año a cerca de dos mil bachilleres de Manizales.
“El sistema es muy bueno porque le hacemos un medio esguince a la reglamentación actual en la que hay que esperar a graduarse del colegio y presentarse a una institución para ingresar a la educación superior. Acá no, incluso las universidades vinculadas les reconocen lo que estudiaron cuando se presentan ya como bachilleres”, dice Jaramillo.
Una fundación a la que no le gusta ayudar ni contribuir, sino metiéndose a transformar problemas sociales con modelos innovadores.