La ciencia, fundamental para el buen vivir

La ciencia, fundamental para el buen vivir

 

Ser el centro de investigaciones en las áreas de la salud y la biotecnología más antiguo de Colombia (cumplió cincuenta años en el momento de mayor intensidad de la pandemia, en agosto de 2020) es un aliciente que le ha servido a la Corporación de Investigaciones Biológicas -CIB- para convertirse en un referente en el sector por sus capacidades humanas, profesionales y de desarrollo.

La emergencia sanitaria, más que haberlos puesto a prueba, los ubicó en un escenario en el que se le demostró al país que “la ciencia es fundamental para el buen vivir”.
Así lo describe su actual director, Jaime Andrés Cano, en el cargo desde hace dos años y medio. A él le corresponde liderar hoy a un grupo de profesionales que ha recibido el legado de los fundadores que le dieron origen al centro en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia en 1970, y que ahora es reconocido por todos los profesionales del área de la salud que se han nutrido del conocimiento que ha generado.

En aquella época, recuerda Cano, la investigación de alto nivel asociada a enfermedades no comunes aún era muy incipiente en Colombia y el CIB llegó para llenar ese vacío. Los resultados vistos en el último año y medio dan cuenta de la transformación del centro, de su incidencia en el ámbito local y nacional, y del impacto de sus acciones en la sociedad.

ÉXTASIS PROFESIONAL

Jaime Andrés Cano asegura que antes de que la pandemia fuera declarada y de que el país entrara en emergencia sanitaria, el equipo del CIB comprendió que era un momento crucial para poner sus habilidades profesionales al servicio de la sociedad. Hubo emociones encontradas, comprendiendo que las vidas de muchas personas estarían en riesgo -como en efecto ha ocurrido-, pero con su intermediación evitarían que otras tantas se salvarían -que también pasó-.
“Nadie puede decir que estaba preparado para esta situación, pero nosotros nos reinventamos en muy poco tiempo y empezamos a hacer la secuenciación genética del Covid-19 y a ayudar a la Universidad de Antioquia. Organizamos los laboratorios que teníamos y nos unimos a las redes de laboratorios y de secuenciación genética en el país para empezar a hacer trabajos con el virus y ser un aporte nacional a un concepto internacional y global de la pandemia”, recuerda Cano.

La Gobernación de Antioquia, la Alcaldía de Medellín, el Instituto Nacional de Salud, los medios de comunicación, entre otros entes y sectores se beneficiaron del apoyo del CIB no solo desde el campo de la investigación y el desarrollo, también a partir de la transferencia y la validación del conocimiento en un tema crítico y necesario de replicar y de entender por parte de toda la población.
“El verdadero legado que queda es la transferencia científica, el conocimiento de base y el amor por buscar que la vida sea sostenible dentro de las diferentes circunstancias que vivimos como son la pandemia y la migración de todas estas enfermedades que tenemos”, sostiene el director.

La Corporación de Investigaciones Biológicas (CIB) recibió el premio EL COLOMBIANO Ejemplar 2021 en la categoría Ciencia y Tecnología-Institución.

RUTA DE LA AUTOSOSTENIBILIDAD

“Lamentablemente la investigación no es sostenible per se, por eso nos hemos diversificado en diferentes áreas de negocio. Creamos un laboratorio de diagnóstico y otros servicios adicionales a partir de nuestra capacidad instalada para hacer una investigación sostenible que les sirva a la salud y la vida a partir de cuatro aspectos: ser socialmente aceptables, económicamente rentables, ambientalmente sostenibles y culturalmente integradores”, expresa el director.
Uno de los componentes que el CIB ha fortalecido recientemente ha sido el de su Fondo Editorial, que les ha dado visibilidad al trabajo investigativo que realiza la entidad, y de paso se ha convertido en una de sus áreas de negocio más fuertes y que de algún modo le sirve para sostener sus actividades, entendiendo las dificultades que por algunos periodos pueden encontrar para obtener recursos.
El objetivo, en definitiva, es que “la gente vea con otros ojos a centros como el nuestro. Que no crean que acá estamos unos científicos haciendo investigación para llenar anaqueles con libros donde se queda la teoría, y que entienda que acá generamos del conocimiento una experiencia, que la investigación la convertimos en cosas tangibles que luego le entregamos a la sociedad como un valor agregado”, cierra Cano

PROTAGONISTAS

Trabajo en equipo

Alejandra Ramírez. Coordinadora de la IPS Diagnóstico Especializado
“Hace 18 años trabajo en el CIB, tuve personas con un nivel científico muy alto y mejor calidad humana que me han formado y me permitieron crecer, y eso es lo que intentamos transmitir a las nuevas generaciones. Nuestro valor agregado es que contamos con una comunidad investigativa que día a día está con el propósito de nutrir el portafolio de servicios.

Juan David Puerta. Investigador, candidato a doctor en ciencias médica y líder de diagnóstico molecular de Covid-19
“Desde que llegué a la corporación hace diez años siempre tuve la idea de aplicar todo lo que desarrollamos acá a través de la ciencia al servicio de la comunidad, en este caso de la pandemia vimos la opción de que, con las capacidades e instrumentos que teníamos, podíamos brindar un apoyo desinteresado a las entidades gubernamentales.